sábado, 9 de marzo de 2019

9 DE MARZO






9 de marzo es una fecha emblemática para la Congregación. 

En 1877 y tras un largo itinerario vocacional Manuela Colomina entró en el noviciado que las Hijas de la Sagrada Familia tenían en Horta (Barcelona).
Recordemos que anteriormente había entrado en las Concepcionistas de Tremp, donde estaban sus dos hermanas, pero tuvo que salir por motivos de salud. De 1875 a 1877 permaneció en su casa natal, visitó balnearios y se sometió a operaciones. Pero, sobre todo, se dejó guiar por san José Manyanet.


Este, que acababa de fundar la Congregación femenina en Talarn en 1874 había respetado escrupulosamente su deseo de ingresar en las Concepcionistas. Pero ahora, viendo que seguía deseosa de consagrarse a Dios le indicó las Hijas de la Sagrada Familia.

Manuela las visitó en 1876 y, después de vestir el hábito de san José y sanar, regresó a su casa, arregló algunos asuntos familiares y en marzo dejó, definitivamente Os de Balaguer, para entrar en las Hijas de la Sagrada Familia. 

El 9 de marzo M. Consejo Flix, que sería su formadora y a quien ella sucedería en el cargo de superiora, la recibió.
Pocos días después de entrar hizo ejercicios espirituales con el P. Manyanet. Comenzaba una aventura que, aunque dura en muchos momentos, sería su senda de santidad.

Ochenta y dos años más tarde, el 9 de marzo de 1959, fallecía, en accidente de carretera en Venezuela, M. Cecilia Cros IV Superiora General.
M. Cecilia, que no había conocido a M. Encarnación, es heredera directa de sus sueños. Porque nuestra Cofundadora soñó con extender el amor de caridad a todos los rincones del mundo, porque asumió ir donde la obediencia la enviara, porque tuvo durante años en su despacho el cuadro de la Virgen de Guadalupe para el que san José Manyanet había realizado un precioso marco. Según el P. Oromí cada vez que Manyanet veía el cuadro rezaba:
“Madre de la América española, que la Sagrada Familia sea venerada también un día por el trabajo de mis hijos  en tus tierras, hijas en la fe de la madre España”[1]
Los sueños se trasmiten y M. Encarnación lo trasnmitió a M. Pilar Mas que en 1926 hablaba ya de ir a Latinoamérica. No pudo realizarlo y fue su sucesora, M. Cecilia Cros, quien en 1952 inició la expansión misionera.
Y por ella dio la vida.

Hoy recordamos con alegría ambas mujeres, Porque las dos soñaron y las dos fueron humildemente audaces.



[1] Blanquet Josep M. El Coraje de la verdad, pag 123



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