domingo, 3 de febrero de 2019

PEREGRINACIÓN EQUIPOS DIRECTIVOS



Como parte de la formación que reciben los equipos directivos de los colegios de España, los días 1 a 3 de febrero un grupo de los casi cincuenta docentes que hoy asumen responsabilidades en nuestros colegios, realizó una peregrinación a nuestros  ”lugares santos” con el fin de realizar una inmersión “in situ” en el carisma, en nuestra historia y espiritualidad. Con el fin de compartir y crecer como educadores Nazaret.
El día 1 de febrero a las 13h comenzaba la peregrinación en el Colegio “Jesús, Maria i Josep” de Sant Andreu. Risas, abrazos y alegría de reencuentro. Con la amable acogida del P. Taulats y el P. Calvet nos fuimos situando tras dejar las maletas en recepción. Se llegaba de Canarias, Madrid y Catalunya y se llegaba con muchas ganas pese al esfuerzo de dejar familia… ¡Pero crecer vale la pena!






Tras el saludo en la iglesia del P. Calvet y la entrega de la guía del peregrino, la mitad del grupo comenzaba su reflexión sobre el “ser del maestro Nazaret” mientras la otra mitad recorría el Memorial. Luego se invirtieron los papeles y nos quedó a todos le buen sabor de saber que el P. Manyanet era el inspirador del Templo de la Sagrada Familia, Bocabella el promotor y Gaudí su creador. Conocimos también, a través de sus objetos, mucho más de M. Encarnación Colomina.
Tras una comida excelente en el mismo colegio, nos despedimos de los Hijos para dirigirnos a la visita del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Una hora, que nos pasó volando, sumergidos en la belleza que crea la fe cuando es auténtica. Y con ganas de que llegue el 2026 que, según la guía, es el año en que veremos culminada la obra de tres grandes amigos…
A las 6 de la tarde subíamos al autocar rumbo a Les Avellanes (Lleida), un precioso monasterio que hoy habitan los maristas y acoge huéspedes.
La noche fue cayendo y al llegar, un amago de lluvia, la única que, por suerte, recibiríamos esos días. Instalarse y cenar…Gozo en la mesa y olvido de toda mesura. Algunos, los más osados, salieron a caminar, a ver las estrellas. Otros – comenzaba a pesar el trasiego del viaje- cayeron rendidos en el sueño.
Día 2 de febrero. ´Fiesta de la Presentación del Señor, día de la Vida Consagrada. Las religiosas asistieron a misa con los hermanos maristas y a ellos se sumó un buen grupo de docentes Nazaret: era su día y renovaban votos…Y de nuevo en marcha, esta vez a la cuna del P. Manyanet, Tremp! Los canarios abrigados “a tope” pero no llegó, por suerte, el frio que suele regalar Tremp por estas fechas, lo cual nos alegró.
Al llegar, otro Hijo de la Sagrada Familia nos acogía en la Basílica de Valldeflors. Sus palabras, el repaso a nuestra historia y un rato de reflexión personal a los pies de la Formosa. Se trataba, como decía el P. Manyanet, de “sentir lo que contemplamos” y se notaba que el grupo iba a fondo. Una procesión espontánea de velas al P. Manyanet para pedir por las propias familias volvía a hacer surgir las risas. Y de allí, e-mocionados, es decir, tocados por el aire del Espíritu, a la casa natal del Padre, hoy Casal Manyanet.
Cinco pisos de belleza, de asombro al descubrir la riqueza de nuestra historia, de gozo al encajar en su sitio aquello que nos “sonaba”, la alegría de recordar lo oído como alumnas e interiorizar, la receptividad de los más “nuevos”…y la búsqueda de objetos clave, tal como nos indicaba la guía del peregrino. 
A la salida, fuets, llonganisses, bull…y paseo hacia el restaurante, De nuevo, olvidar y disfrutar, compartir, reír, cambiar de compañeros y una larga sobremesa.
Y de allí, autocar y viaje hacia Os de Balaguer, pueblo natal de M. Encarnación. En la iglesia parroquial supimos lo que significa soñar ante el Sagrario, supimos cómo ensancha el alma la oración y supimos que, como educadores, estamos llamados a soñar y a transmitir grandes sueños porque somos hijos espirituales de un hombre y una mujer que se atrevieron a soñar.
La fotografía en la casa natal y emprendimos la marcha hacia el Sant Crist de Balaguer que, afortunadamente, estaba a pocos kilómetros. Allí, en la basílica, un nuevo espacio para la reflexión personal, interiorizando los “encuentros fundantes” – como fue, en aquel templo, el del P. Manyanet y M. Encarnación-  y la necesidad de que, al pasar por la vida de nuestros alumnos, seamos capaces de orientarlos y encaminarlos al bien.
Acababa el día. Llegamos al monasterio de las Avellanes, cenamos y nuevos paseos bajo las estrellas, conversaciones en las habitaciones, compra de aceite, “agredolç” y caramelos…y a la cama!
El domingo, día 3, cargábamos el autocar con las maletas antes de desayunar pues había que recorrer un buen trecho antes de llegar a nuestra meta: Aiguafreda. Viaje tranquilo, con un sol primaveral, casi impropio de febrero.
A la llegada, la acogida de la comunidad de Aiguafreda, cálida y entrañable, “de casa”. Mientras una parte del grupo conocía, con la grata explicación de M. Isabel, la vida de M. Encarnación, el resto, reunido en la capilla, conocía la historia de la Congregación y su restauración y la fuerza del nombre “Nazaret” que nos une y que recibimos, por primera vez, en Aiguafreda.
Misa en la parroquia, más fuets i llonganisses, y comida que sonaba ya a despedida…
Y sí, llegaba a su fin el encuentro. En el autocar, camino ya de Barcelona, dos signos: recibíamos en nuestra guía de peregrinos el sello que nos acreditaba como tales y también un llavero que nos exige abrir, de par en par, las puertas de Nazaret a todos.
La plaza de Sant  Andreu se llenó de “hasta la próxima”. Allí quedó un grupo mientras otro seguía camino del tren, camino del avión…
Pero con el gozo intenso de ser Nazaret, de haber recibido raíces santas y alas para volar.    


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