lunes, 24 de diciembre de 2018

LAS NAVIDADES DE M. ENCARNACIÓN




¡Nos ha nacido una niña! Esa frase debía resonar en casa Colomina la Navidad de 1848. Y el nombre que le imponen ya es profético: Manuela, Dios con nosotros.
Que Dios iba con ella lo iba a sentir muchas veces…porque a veces, en su vida, pareció que sólo Dios iba con ella.

LAS NAVIDADES DE SU INFANCIA

En su casa debieron celebrarse alegremente todas las fiestas navideñas. Se conserva una imagen de Jesús Niño que podemos imaginar ornamentada en estas fiestas:
“Esta santa Imagen del Niño Jesús era propiedad de la familia Agustí, la familia materna de la Rvda. Madre Encarnación (Manuela) Colomina y Agustí, S.F., la había heredado su querida madre Doña Rosa, que la llevó en su dote matrimonial y era una buena talla de Ramón Amadeu, el gran imaginero catalán, que había recibido su padre ya en su matrimonio.
         Sus hermanas la llevaron con ellas, como parte de su dote de religiosas, al convento de las MM. Concepcionistas de Tremp (Lleida) donde también ingresaría más tarde la joven Madre Manuela de San Tadeo. Cuando dejó ese convento, pidió a la M. Superiora y a sus hermanas llevarla con ella a la casa familiar de Os de Balaguer a donde volvió, pues “ante ella aprendió a rezar de niña y a honrar a Dios junto a su querida madre, a la que perdí tan pronto... Ya no volví a separarme nunca más de ella y la pude tener conmigo en todos mis destinos sucesivos como Hija de la Sagrada Familia y más tarde de la Santa Casa de Nazareth -incluso a pesar de la M. Massanés que no quería me la llevase conmigo después de dejar el convento tras el Capítulo de Talarn, pues decía que la M. Janer estaba prendada de ella, como el resto de las monjas y no les podía privar del que llamaban “el Minyonet de Talarn”, pero la intervención del P. Manyanet fue decisiva entre mis lágrimas para poder recuperarla...-. La llevé conmigo ya siempre y el Padre me hizo, pues se rompió la campana de vidrio que la contenía, estando ya en la nueva casa de la Sagrera, esta bella capilla de madera tallada con sus santas manos para conservarla mejor” (sic M. Colomina, S.F. al Rvdo. P. Tallada, S.F. en confidencia sacramental y éste sic, tras su muerte, al P. Oromí, S.F. en 1919).
         R.O. a J.V. Diciembre, 1936 - J.V. 1939, Año de la Victoria.
         El P. Oromí, S.F. la consiguió de la M. Santacana, S.F. en 1923 para el proyectado Museo al P. Fundador y M. Cofundadora en Barcelona que él proyectaba. Traída a mi casa de Lauria en mayo de 1936 en el carro de una lechería amiga del Hno. Segismundo Sagalés, S.F.”
Durante una temporada estuvo en el taller de Gaudí


No deja de ser significativo que la niña Manuela encuentre en Jesús Niño su primera escuela de oración…
Cuando escribe el Testamento espiritual y Codicilo su gratitud es extrema cuando centra la mirada en la Encarnación:
“6.º Protesto que, porque es muy del agrado de Dios se le den continuas gracias por tantas misericordias como ha dispensado a favor de todas las criaturas, es mi voluntad ahora y siempre darlas a la Trinidad beatísima, primeramente, por lo mucho que exaltó a la humanidad de nuestro redentor Jesucristo, en la tierra y en el cielo” 

NAVIDADES MUY ALEGRES: ELS PASTORETS

En Catalunya es tradicional, en Navidad, la representación de una obra teatral llamada Els Pastorets. El texto más antiguo que se conserva es del s.XV y no ha dejado de representarse pues escenifica la alegría de los sencillos ante el nacimiento de Jesús y el empeño de los demonios en impedir que los pastores vayan a adorar al Niño. Las escenas costumbristas, la lucha de ángeles y demonios, su carácter jovial e, incluso, divertido, han convertido la representación dels Pastorets en un patrimonio cultural de gran valor catequético.
También se representaban en Os de Balaguer y durante años M. Encarnación representó el papel de la Virgen María. El vestido que llevaba lo guardó  durante años hasta que lo usó para coser un vestido a una imagen de María regalada por Gaudí para la fundación de Aiguafreda.  

LAS NAVIDADES DE 1892

Navidades tristes y esperanzadas. Ha sido expulsada y las vive en la casa familiar. No debió ser fácil. Pero un detalle le llega al corazón en forma de pequeño Belén ante el cual ella debió rezar. Se lo hace llegar el P. Manyanet y lo ha hecho él:
“Sant Andreu de Palomar, mayo 1882.- Nacimiento o pesebre que San José Manyanet regaló a la Sierva de Dios (Barcelona, ASG: Fondo Ramón Oromí: Religiosas 1936).
                   Cuando la Sierva de Dios fue despedida del Instituto de la M. Anna M.ª Janer y llegó a su casa familiar, el P. José Manyanet le envió un Nacimiento, hecho por él, para ayudarle a configurarse siempre más con el espíritu de la Sagrada Familia de Nazaret.
         Este bello nacimiento fue obra de las venerables manos del P. Manyanet y fue hecho para la Madre Colomina tras el destierro y obligación de no llevar hábito en su pueblo natal de Os de Balaguer. Le adjuntó una bella notita donde le decía:
“Querida Manuela, ¿lo tuvieron más fácil Ellos en ese sucio establo? Si la Sacra Familia pasó tanto, verdad, querida hija, ¿nos conformaremos nosotros con menos...? A sufrir con santa paz y resignación tanto atropello, pues nos configura y hace a su santa imagen...”.
El P. Tallada lo rescató de la casa natal de la Madre Colomina donde lo guardaban, en 1925, y lo entregó al P. Oromí que lo tenía en su mesa de trabajo” .

LAS NAVIDADES DE 1894

En enero de 1983 M. Encarnación baja a Barcelona dispuesta a ayudar en la nueva fundación. Pero aún tendrá que pasar tanto…
Cuando se reorganiza la Congregación el Padre procura que en las primeras navidades de la comunidad de Aiguafreda tengan un niño al que adorar. Ese niño que ella besó tiene una preciosa historia de fraternidad:
 “Esta sagrada Imagen del Niño Jesús de Belén fue comprada por el Rvdo. P. Joseph Manyanet y Vives, S.F. para el Noviciado de Talarn con unas “peluconas de oro” heredadas de su querida madre, Doña Buenaventura, que guardaba con esmero desde la muerte de ésta. La Madre Ana María Janer y Anglarill estaba contentísima pues disfrutarían de la imagen que necesitaban para cumplir con la liturgia y devoción navideña en el noviciado.
         El capítulo que desgració la unión de sus hijas con su fundador hizo que no llegase nunca a Talarn y el Padre lo guardase junto a él en espera de una época más propicia.
         Esta llegaría en 1894. Cuando en la Navidad lo llevó personalmente (acompañado, y lo atestiguaron ante el P. Oromí, por los PP. Mullol y Tallada, S.F.) a la Madre Encarnación Colomina y Agustí, S.F., para la comunidad de sus Hijas religiosas. “Lo compré -dijo el P. Manyanet- para que mis Hijas disfrutasen la Navidad en comunidad y al adorarlo le pidiesen por esta comunidad de Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, que deseo tan unida fraternalmente siempre bajo la devoción y ejemplo de la Sagrada Familia de Nazareth y Belén” (sic PP. Tallada y Mullol).
Guardado hasta 1931 en Aiguafreda, al iniciarse el proceso canónico sobre las virtudes del P. Manyanet fue llevado a Barcelona a la Casa General para ser fotografiado por el P. Oromí y documentarlo, y por decisión de las Hnas. quedó ya para el proyectado Museo del Padre Fundador con la promesa que en la Navidad sería llevado al noviciado de Aiguafreda cada año para ser adorado por las Hnas. en recuerdo del P. Fundador.
         Fue lo que traía en persona en un fardo el P. Oromí el día que se refugió en 1936 en mi casa de Lauria. “Sr. Vendrell, ¿puedo llegar mejor acompañado? Como la Virgen María y San José buscaban posada, yo con el Niño Jesús también busco refugio” (con lágrimas en los ojos lo recuerdo)” .
Pero las navidades en Aiguafreda son muy pobres, casi de miseria:
“Carísima M[adre].: recibí por el ordinario una papelina de arroz y otra con fideos recios; le dije no teníamos grano de arroz ni chispa de otra clase de sopa; si para el P[adre]. Jaime [Sarri] tuviésemos al menos sémola para el día de Navidad, señalaríamos la fiesta, que parece será muy fría de manduca y caliente de compromisos por blancas” .
Por eso, es habitual el realismo en sus felicitaciones navideñas:
 “Que pasen felices Pascuas de Navidad, y que el buen Jesús nos llene de virtudes y nos provea de blancas para salir de apuros.”
Navidad da a luz un niño. Nuestra Cofundadora ayudará a traernos al mundo a todas nosotras, sus hijas espirituales.
Navidad es fiesta de maternidad. Y no hay duda que ella nos engendró con dolores de parto, nos mimó y cuidó y fuimos la obra del milagro.

1916: NAVIDAD EN EL CIELO

Pero su plena Navidad, la más gozosa, la definitiva la celebró ella un 27 de noviembre de 1916. Al llegar al cielo debió ir a preparar el portal y se encontró allí al P. Fundador que quizá fabricaba los más bellos muebles salidos de sus manos para que ya nada faltara – el cielo es así- a Jesús, María y José.
Imaginemos a los dos, a san José Manyanet y a nuestra Cofundadora, contemplando ya el Misterio que, intuido tan solo en la tierra, fue potente faro para sus vidas y lo sigue siendo para las nuestras…




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