domingo, 23 de octubre de 2016

ACCIÓN DE GRACIAS DE LA EUCARISTÍA DE OS DE BALAGUER



ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fue ella, Manuela, llamada en religión María Encarnación, hija de este pueblo, de la familia de Can Gregori, nacida a la fe en esta misma iglesia,
fue ella, la mujer firme, la que nos enseñó y así lo escribió, también con letras, pero sobre todo con su vida:
Que todos somos nacidos para servir a Dios, nuestro Señor, y disfrutarlo en este precioso tiempo que es la vida.


Que por eso hay que dar siempre gracias por todos los beneficios recibidos, sí, pero también por los pasados ​​y los futuros y por los que conocemos y por los que no conocemos. Porque igual que el cuerpo respira, la gratitud es la respiración del alma.
Que hay que dolerse siempre de nuestro mal por la Gloria que a Dios, todo bondad y misericordia, robamos. Y hay también que llorar el mal ajeno, el pasado y el futuro.

Que hay que perdonar y amar y, siempre, pedir perdón, que, si nada podemos, la Sangre de Cristo todo lo puede.
Que debemos desear cooperar con toda obra buena y todo bien, incluso el que se hará hasta el fin del mundo y que con el deseo y la oración mucho se puede. Que hay que extender por el mundo, como un manto que todo lo cubre, el amor de Cristo.

Que vale mil veces más perderlo todo, hasta la vida, que alejarse del buen Dios y la madre Iglesia.
Que en la Casa de Nazaret se aprende la humildad que es medida de humanidad y luz para las familias.
Que hay que ser prudente y osado. Que la prudencia siempre elige el bien y la osadía es el tono vital de quien todo lo espera de Dios.

Fue ella, que caminó por la vida anhelando el abrazo del Dios misericordioso, que invirtió la vida entera en construir escuelas para niñas, en formar educadoras, educar y forjar familias bajo la Luz de Jesús, María y José.
Ella, que no desfalleció en la prueba, y conociendo que Dios había trazado muchos y diversos caminos para ir al Cielo, siguió con toda fidelidad y fortaleza el camino que llevaba a Nazaret y vivió espiritualmente siempre allí y, por eso, mientras con las manos bordaba, se bordaba en el Cielo su nombre.

Fue ella, pues, Manuela, que fue y es hoy motivo de gratitud para todos los que estamos aquí y los que están sin estar porque nos acompañan desde Camerún, Latinoamérica, Italia, Australia e Indonesia, pendientes los corazones de lo que en Os sucede ahora mientras se sigue en el trabajo diario...

Fue ella, nuestra María Encarnación, la primera de una inmensa multitud de mujeres que se atrevieron a seguir sus pasos, a sumar lo que ella, a la sombra de san José Manyanet, inició. Aquí nació el Sí que da tono a nuestros "sí". Y por eso hoy nos la queremos imaginar viva por las calles de este pueblo, suyo y nuestro, y hacernos encontradizas con ella y susurrar primero para aclamar al final: ¡Gracias,María Encarnación! ¡Gracias, buen Dios, por habernos dado raíces tan santas! Y como decimos en nuestra tierra... ya hace bastante quien a los suyos se parece. Que así sea.
M. Dolors Gaja MN (basado en sus escritos)

1 comentario:

  1. Una acción de gracias hecha caricia . Gracias . Ojalá vivamos sintiendo en nuestras fibras la íntima Presencia de Dios , como hizo María Encarnación . Nos unimos al agradecimiento por su vida al servicio de Dios . Abrazo

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