sábado, 25 de junio de 2016

CONOCIENDO A NUESTRA COFUNDADORA (XII)







 
DE NUEVO EL SILENCIO Y LA ORACIÓN

Como a todos los santos  el camino de cruz será vivido por M. M.ª Encarnación. A nivel interno se desata una lucha de poder entre las religiosas antiguas que, quizá, teniendo más experiencia que M. M.ª Encarnación, nunca obtuvieron tanta confianza del fundador como ella. Una campaña soterrada de desprestigio comienza. Las acusaciones que sobre ella vierten son nimias: que si es demasiado exigente, que si mira excesivamente el dinero que se gasta¼ Nunca una acusación seria. No les da motivos: las casas, con ella, han prosperado y su conducta religiosa es intachable.
Pero al morir el fundador (1901) la lucha estalla. Se suceden los enfrentamientos y la división interna se agrava. Los años que van de 1901 a 1905 son de auténtica cruz para M. Colomina. Mujer realista y juiciosa, sabe el terreno que pisa y no se engaña. Pero cree en la bondad y en la fidelidad y se refugia en la oración. Sufre en silencio desprecios y abiertos rechazos. Creyéndola débil e incapaz de gobernar, la idea de sustituirla va cristalizando entre las religiosas más antiguas. Los Hijos de la Sagrada Familia ven desconcertados el deterioro de la obra que el padre Manyanet tanto amaba; finalmente el Vicario Episcopal convoca capítulo general con el fin de elegir gobierno propio.

M. M.ª del Pilar Mas, tercera superiora general y biógrafa de M. M.ª Encarnación afirma sobre la situación que se creó:

Dada su firmeza de carácter y mal comprendida, sin bastante claridad por parte de los que nos dirigían, confundiendo su mucha valía y cualidades de gobierno poco comunes con otras muchas que la adornaban, por deficiencias y falta de virtudes, empezóse a cargar la atmósfera en este sentido y determinaron, de acuerdo con nuestras Madres graves, celebrar el primer Capítulo General. Ya conocía nuestra amadísima Madre el suelo que pisaba y preparóse para ello con mucha serenidad y santa paz, dispuesta a cumplir la santa voluntad de Dios, como lo había manifestado en varias ocasiones y particularmente a su Secretaria, la que no creía llegase a suceder tal cosa, por carecer todavía el Instituto de personal apto para el gobierno, a no ser que, pasando por encima de todo, se acudiese a la que el Director escogiere” (M. M.ª Pilar Mas, Biografía de la madre Encarnación Colomina).


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