martes, 17 de mayo de 2016

CONOCIENDO A NUESTRA COFUNDADORA (X)




LA RESTAURACIÓN DEL INSTITUTO

El padre Manyanet realizó varias gestiones para establecer a sus “religiosas” en otras diócesis pero no dieron el resultado esperado. Finalmente se inclina por intentar una fundación en la diócesis de Vic, pues conoce personalmente al prelado doctor José Morgades y Gili. Pero antes de realizar nuevas gestiones, el fundador quiere la seguridad de las religiosas. Y solicita de éstas que manifiesten por escrito su deseo y voluntad de pertenecer al Instituto restaurado.
Tras ocho días de reflexión y un día de retiro la cofundadora escribe:
"Madre Encarnación Colomina, con la gracia de Dios y ayuda de nuestros augustos Patronos Jesús, María y José, prometo seguir y cumplir con fidelidad las santas Reglas A. M. D. G." (Declaración de las religiosas de la calle Santa Ana).


Aiguafreda, cuna del Instituto restaurado

Tras solventar y vencer innumerables dificultades, se obtenía el visto bueno del prelado de Vic para que se establecieran las religiosas del padre Manyanet en Aiguafreda (provincia de Barcelona, diócesis de Vic). El fundador seleccionó nuevamente a M. Colomina como superiora de la Casa Madre y Noviciado.
La casa madre abre sus puertas el 2 de marzo de 1894 con la presencia y bendición del prelado. Es el principio de una nueva etapa, llena de esperanza, y el  padre Manyanet la confía de nuevo a M. M.ª Encarnación pues es, además, formadora de las jóvenes que van llegando con el deseo de seguir a Jesús en Nazaret. La congregación, por exigencia de los prelados de Urgell y de Vic, recibe el nombre de Religiosas Hijas de la Santa Casa de Nazaret. M. M.ª Encarnación tiene, a la sazón, 44 años. El 26 de julio de ese mismo año renovó, junto a otras, sus votos ya como Hijas de la Santa Casa de Nazaret. 

Al día siguiente de la inauguración comienzan las clases. Se vive en una pobreza extrema pero en poco tiempo llegan muchas vocaciones; no obstante, al abrir otra nueva fundación, M. M.ª Encarnación queda sola en Aiguafreda, sola con las jóvenes; será ella la única profesa y su asesor, no sólo espiritual, sino en muchos casos doméstico, será el padre Manyanet. A él consulta, recurre, pide ayuda Guardamos de este tiempo una abundante correspondencia. M. M.ª Encarnación no tenía una cultura académica pero se apoyaba en su juicio natural, en la opinión del Fundador y, sobre todo, en su sentido de vida religiosa. Durante los cuatro años que M. M.ª Encarnación estuvo en Aiguafreda se realizaron en el noviciado treinta vesticiones y veinticuatro profesiones. En la casa se organizaron también tandas de ejercicios espirituales y se fundó la Asociación de Hijas de María.

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