sábado, 2 de abril de 2016

M. ENCARNACIÓN...DE LA A...A LA Z.



HIJA 

Manyanet, destacó especialmente la espiritualidad de la Filiación en aquellos que formó y M. Encarnación, su “hija primogénita” según el P. Tallada, vivió siempre esa dimensión. Ella se siente la Desideria a quien tanto Jesús, como María y José llaman repetidamente “hija”. Pero siempre que ella se reconoce hija  antepone algún adjetivo. Los más usados son “pobre” y “humilde”. Nuestra Cofundadora se supo siempre Hija de Dios y, por vocación y carisma, vivió esa filiación como Hija de la Sagrada Familia. Del mismo modo era hija espiritual de san José Manyanet.
Ser Hija fue su mayor gloria.


HABITO DE SAN JOSÉ.

Aquejada de una extraña enfermedad nuestra Cofundadora salió de las Concepcionistas de Tremp. Durante dos años visitó médicos y sufrió algunas operaciones hasta que, por indicación del P. Manyanet, y mientras se hallaba pasando unos días en el noviciado de Horta, vistió el hábito de san José y sanó. Así lo narra ella cuando escribe al obispo Casañas el 11 de marzo de 1880:

“ Me fui a pasar una temporada en compañía de nuestras Religiosas, las que entonces estaban en Horta: iba siguiendo lo mismo con vivísimos y agudos sufrimientos. Díjome el referido Padre Manyanet había de vestir el hábito de San José y si me curaba hacerme religiosa de la Sagrada Familia. Vestí dicho hábito con viva fe y confiando experimentar algo el mismo día, como así fue. Habiendo tenido el hipo como todos los días, por la tarde del día 13 de diciembre, después de estar bendecido, me puse el hábito y me cesó enteramente siendo cosa admirable de cuantos me conocían, confesando todos ser verdadero milagro de San José”.

Durante toda su vida ella consideró que la gracia de la vocación la debía a “un milagro de san José”

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