sábado, 30 de abril de 2016

LAS OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES EN M. ENCARNACIÓN


CORREGIR AL QUE ESTÁ EN ERROR



Corregir es una acción que suele costar. Sólo dos hechos hacen que superemos todo obstáculo: por una parte un indiscutido amor a la verdad que nos hace incapaces de consentir la mentira o la media verdad. Por la otra, el amor que profesamos a la persona que yerra.
En nuestra Cofundadora se dan estos dos aspectos. Veamos sólo algún ejemplo de cada uno.



EL AMOR A LA VERDAD SOBRE EL ORIGEN DEL INSTITUTO FUNDADO POR SAN JOSÉ MANYANET.
En sus cartas M. Encarnación hace una defensa de la verdad ante el obispo Casañas.

Le informa sobre el verdadero Fundador de la Congregación ya que el difunto obispo Caixal se había presentado ante Casañas como Fundador, por lo cual Casañas asumió el mismo papel. En sucesivas cartas le informa de cómo fundó Manyanet el Instituo de las Hijas de la Sagrada Familia y como “sólo por un efecto de su celo y por amor y respeto al difunto Prelado (Caixal) agregó al Instituto de la Sagrada Familia las antiguas Hermanas de la Caridad de la Concepción y de San José y haberles concedido todas las prerrogativas y distinciones para que estuvieran más unidas y contentas” por lo cual ella y otras no dudan en acatarlo como Prelado pero sólo Manyanet es su Fundador.  

Le corrige también la afirmación que éste hace de que se vio obligado a tomar ciertas determinaciones dado el modo de proceder y las contestaciones que las religiosas y novicias de Sant Andreu dieron al P. Aguilera diciéndole: “si posible fuese ver lo que hubo allí de verdadero y fingido, cómo se convencería usted de que no se obró con rectitud y justicia como esta su pobre hija puede asegurarle”. Si toma las decisiones que toma es porque no ve lo que hay de fingido…

Le avisa de las manipulaciones que hace el P. Aguilera y ella no deja pasar:
En la primera visita que nos hizo el Rvdo. P. Francisco Aguilera, tanto el P. Manyanet, como todas y cada una de las Religiosas [le hicimos ver que no habíamos hecho voto de perfección]; de lo cual no pudimos convencerle y, viéndole tan aferrado, le dijo dicho P. Manyanet: “Bien, sí lo toman así ya se puede quitar, pero le digo que la intención y fin es de consejo y no de voto”; lo que después refirió en la reunión en Talarn, diciendo que el mismo P. Manyanet había dicho que sí y que ya lo quitaría; para convencernos de ello, citando a otros Padres de la Sda. Familia, a lo que pedí la palabra y dije como sabía positivamente en la intención del tal P. y también la de las Religiosas, ser consejos y no votos.” 

LA CORRECCIÓN FRATERNA
También en múltiples ocasiones M. Encarnación se ve obligada a corregir a quien ama. Entre ellas está M. Josefa Tous, en quien tenía gran confianza y que fue, muchas veces, confidente de sus penas y preocupaciones. M. Josefa tenía un carácter excesivamente bondadoso y M. Encarnación le avisa, le insta a ser más exigente con las novicias pues los principios son fundamentales. No debe pues consentir caprichos ni “cuidarlas como a un canario”.
En otras cartas encontramos avisos sobre temas varios: nos e puede escasear en las cosas del Señor, no debe haber habladurías, es preciso ser claro…
Sin duda, M. Encarnación buscó ayudar a quien erraba.Era una expresión más de la misericordia…

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