sábado, 23 de abril de 2016

LAS OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES EN M. ENCARNACIÓN





DAR BUEN CONSEJO AL QUE LO NECESITA


Podemos decir que todas las personas buscamos, en algún momento de nuestra vida, consejo. Y lo solemos buscar en personas que nos inspiran confianza porque  implícitamente les reconocemos una sabiduría innata y una coherencia de vida.
Dar consejo, por otra parte, presupone un cierto conocimiento de la persona o la situación y de aquello que puede hacer bien.


M. Encarnación fue, desde joven, reconocida como buena consejera. Varias amigas y primas se aconsejaron con ella a nivel vocacional y, de hecho, ella orientó a cuatro a la vida consagrada que, más tarde, elegiría también para sí.
De sus primeros años en la vida religiosa sabemos poco pero en el Capítulo de Talarn (1880), en momentos de gran tensión, y aun sabiendo que ella encarna una postura contraria son varias religiosas las que se acercan a ella para pedirle consejo. Posteriormente en su correspondencia con M. Josefa Tous son múltiples los consejos que le da sobre formación: sobre la selección de candidatas, sobre la formación de las novicias, sobre cómo reaccionar ante alguna salida dolorosa…

Ella siempre consideró que dar consejo era una obra de caridad y así lo indica a M. Josefa:
denle los buenos consejos posibles, que harán grande caridad; se había extraviado un tanto; no sé lo qué hará.”[1]

En los últimos años de su vida se convierte en un faro que ilumina a las jóvenes religiosas, muchas de las cuales se acercan a ella:
“Cuando acudíamos a ella nos aconsejaba cual experimentada madre y siempre se mostró contenta y agradecida cuando le hacíamos algún servicio que ella ya no podía hacerse”.[2]

Dar consejo presupone escuchar, acoger la persona, creerla capaz de superación, estimularla y confiar; supone, sobre todo, respetar. Y las religiosas, como las amigas de su juventud, supieron ver en M. Encarnación estas cualidades.
No olvidemos que uno de los dones del espíritu Santo es el don de consejo. Quien aconseja debe ser una persona que vive en sintonía con Dios y M. Encarnación supo acompasar su vida al ritmo de Dios de modo que fue un referente para quien necesitó consejo.


[1] Carta de M. Encarnación Colomina a madre Josefa Tous. Sagrera [13 abril 1899]
[2] Mas, Pilar Biografía de M. Encarnación Colomina.

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