sábado, 20 de febrero de 2016

CONOCIENDO A NUESTRA COFUNDADORA (VI)

                                                                   Noviciado Sant Andreu de Palomar

LA HORA DE LA PRUEBA (II)


Segunda visita canónica del Padre Aguilera

Monseñor Casañas no quedó satisfecho con el resultado de la visita pues un sector se negaba a reconocerle como fundador y autoridad suprema y, como consecuencia, se hallaba ante un Instituto dividido. Por ello decidió hacer girar otra visita a las casas y escogió nuevamente al padre Aguilera. Cuando el prelado notifica a M. Colomina la nueva visita del jesuita Aguilera, M. Colomina vive este momento doloroso desde la fe y afirma:
“Esta habrá sido la hora de la prueba y tentación para de este modo quedar de una vez más solidado el Instituto de la Sagrada Familia” (Carta al obispo Casañas, enero 1880).



El padre Aguilera llegó al noviciado de Sant Andreu de Palomar el 11 de enero de 1880. Llevaba las preguntas que el mismo obispo le había dictado y, por las respuestas que se conservan, entre ellas las de madre Colomina, sabemos que no se desea formar otro Instituto porque el de la Sagrada Familia “es el nuestro propio” y no se reconoce otro; el obispo Casañas es el ordinario diocesano propio, pero se quiere al padre Manyanet como superior y se desea mantener la estructura unitaria de los dos Institutos. Y, finalmente, se prefiere la clausura con voto. Es una defensa acérrima de la obra y espíritu del padre Manyanet, que tiene en M. M.ª Encarnación Colomina su mejor valedora; ella escribe respecto a las Reglas dadas por el fundador:
“Jamás me he considerado como obligada en ninguna (otra), porque la que había prometido y me sentía con espíritu y fuerzas, siendo la única a que me había sentido llamada y en la cual descansaba mi espíritu segura, por más que viniesen tentaciones y temores de espíritu” (Carta al obispo Casañas, 15 septiembre 1880).

Tras la visita del padre Aguilera, monseñor Casañas, a pesar de reconocer en carta al Nuncio en España que en el Instituto había muy buen espíritu, que la mayor parte de las religiosas eran observantes de las Reglas y muy adictas al padre Manyanet (Carta al Nuncio, 8 febrero 1880), tomó varias decisiones: por una parte solicita al Nuncio autorización para modificar las Reglas, y por otra destituye a M. M.ª Encarnación Colomina como superiora de la casa noviciado; también se cierra dicha casa. Asimismo se procederá a dispersar las religiosas adictas al padre Manyanet intentando que no tengan comunicación entre sí que diera cabida, si ello es posible, a una retractación.
La destitución de madre Colomina se produjo el día 15 de febrero de 1880. De manera precipitada y humillante se le ordenó dejar la casa noviciado de forma inmediata; ante sus ruegos, se le permitió pasar la noche para, al día siguiente, pasar a residir a la Casa Asilo de Sant Andreu de Palomar, donde vivía M. Ana M.ª Janer.



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