jueves, 26 de noviembre de 2015

UNA JOVEN MANUELA ´COLOMINA



Esta es una fotografía de nuestra Cofundadora que, como si desde el cielo quisiera ayudarnos en su año, se ha encontrado en 2015 en el Fondo Oromí.
Sólo conocíamos una foto en la que ya es religiosa; nos la trasmitió su familia en 1967. Era la única que ellos poseían.
Pero esta fotografía de una joven Manuela en un día de campo estuvo siempre entre las pertenencias de san José Manyanet que, a buen seguro, debía rezar por su hija espiritual al verla.


Cuando falleció el Padre, la recogió de sus aposentos el P. Tallada y la guardó hasta que, cristalizada ya la idea de un museo del Fundador en el que tendría un lugar relevante su “hija primogénita”, tal como el P. Tallada decía, la entregó en 1924 al P. Oromí.
En 1936 pasaría, con tantos otros objetos,  al piso de la calle Llúria que pertenecía al Dr. Vendrell y donde se guardaron todos los objetos destinados al Museo, ya que la guerra ponía en peligro su pervivencia.
Un largo período de desconocimiento de ese riquísimo patrimonio cubre los años 1936-2009.
En ese año un contacto casual pone a los Hijos de la Sagrada Familia sobre la pista de la existencia de “algunos objetos” del Fundador.
Entre ellos, esta fotografía de nuestra Cofundadora.

QUE NOS DICE LA FOTOGRAFÍA

La fotografía entró en España en 1839 y la primera se realizó en Barcelona. Una década después ya entraba en casa de los Colomina lo cual deja bien claro que aquella familia estaba en contacto con las novedades y tenía posibilidades económicas. 
Fotografiarse era una ceremonia importante. De hecho todos los retratos de nuestros bisabuelos reflejan hombres y mujeres serios, conscientes de que, con aquel gesto, pasaban a la historia…aunque fuera la familiar.
Hacerse un retrato podía ser una auténtica odisea. Se conocen historias orales de lo que agobiaba ir (o hacer venir) a la peinadora el día antes, coger el tren y desplazarse a la ciudad más cercana...
Una vez allí, la pose, la seriedad, el fotógrafo con su inmenso y complicado aparato…en fin, todo un mundo desaparecido.
Por eso la fotografía de la Madre es sorprendente. ¡Una foto en el campo! Sí sigue los esquemas de la pose y la seriedad pero que la fotografíen en una salida familiar al campo puede hacernos pensar en dos posibilidades: o bien era una familia que poseía una cámara fotográfica, como la tuvo Celina, la hermana de Sta. Teresita, o bien pidieron al fotógrafo que se desplazara. En ambos casos esta fotografía dice mucho de la familia: familia acomodada que gustaba sumarse a las novedades.

ELLA

Hemos vivido muchos años con una única foto, esa en la que ya la conocemos religiosa. Pero es una foto carnet y no refleja su porte, ni mucho menos la estatura. La descubrimos ahora como una mujer alta y bien plantada, de manos recias y firmes. Tiene un bonito y abundante pelo y se adorna con joyas. Sostiene un paraguas que debió llevar, previsora, como parasol. Viste elegantemente para una excursión: puntillas y cuello alto, muy decoroso. Y mira al infinito con rostro serio pero se adivina una sonrisa que parece reprimir porque no corresponde al uso ni al momento.

A ELLA

Tus hijas te piden ese mirar lejano que tienes, esa capacidad de escrutar el entorno y el futuro. Te pedimos también esa mano recia, educada para el trabajo, esa dignidad femenina. Esa previsión, ese amor a la naturaleza y a la familia.Ese abandono en Dios y ese amor a la Sagrada Familia.
A ella, mujer fuerte y fiel, nos encomendamos todas: desde Ende a Brasil, pasando por Australia, Camerún, Italia, España, Venezuela, Ecuador, Colombia y Paraguay…¡bendícenos!
Gracias porque tu fidelidad nos alumbró.
Ayúdanos a seguir alumbrando.








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