sábado, 24 de octubre de 2015

SÓLO DE ÉL ESPERO



La Delegación de Venezuela  ha escogido como lema para este año la frase que M. Encarnación escribe a su entrañable M. Josefa Tous. Nuestra Cofundadora escribe desde la Sagrera un 9 de marzo  de 1899.

El nueve de marzo es fecha providencial para nuestra Congregación. En ella entra nuestra Cofundadora en la Congregación, en ella fallece M. Cecilia Cros. Y un 9 de marzo de 1899 M. Encarnación escribe: Sólo de Él espero.



Espera porque lo humano no le satisface, porque desea más caridad de la que ve, porque quiere más fervor y…porque toda su vida ha sido un esperar en Dios.
Su consuelo ante la adversidad, su consuelo cuando le fallan los apoyos humanos es esperar sólo en Dios. Pero además de su consuelo es su deseo. Lo manifiesta ya de joven cuando escribe:
aunque por mis propias fuerzas no pudiera alcanzar la salvación de mi alma, espero alcanzarla por su preciosa Sangre derramada en la Cruz por mí, miserable pecadora”. (Testamento espiritual).
La fortaleza que todas reconocemos en nuestra Cofundadora tiene su sede en la virtud de la esperanza. Una esperanza que la centra, desde joven, en la salvación. Porque desde niña, casi “desde la cuna” nuestra Cofundadora orientó su vida hacia Dios.


Si las relaciones nos van definiendo a lo largo de nuestra vida, M. Mª Encarnación sólo tiene una relación absoluta: Dios. De Él lo espera todo, en sólo Él espera.

La experiencia de la Madre será una y otra vez la de pérdida: falla su primer intento de vida consagrada, fallará, y mucho más dolorosamente, el segundo. Fallarán relaciones humanas que ella había considerado (religiosas, sacerdotes…) y todo ello la va a ir purificando hasta centrarla en Aquel que nunca falla. El dolor humano quiebra a veces a las personas. A nuestra Cofundadora le dio el gozo de la auténtica Esperanza.


Sólo de Él espero es un excelente lema para una delegación que vive en la incertidumbre social y política.  Que lo vivamos todas…

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