sábado, 19 de septiembre de 2015

CONOZCAMOS NUESTRA COFUNDADORA (II)


                                      Vista de su pueblo natal, Os de Balaguer (Lleida)

I. NACIMIENTO E INFANCIA

En Os de Balaguer (Lleida) nacía, entre once y doce de la noche del día 24 de diciembre de 1848, una niña a la que, al día siguiente, fiesta de la Natividad del Señor, se impondrían los nombres de Manuela Josefa. Recibía el bautismo de manos del cura párroco don José Blanch en la parroquia de San Miguel Arcángel. Sus padres se llamaban José Colomina Corsá, natural de Os de Balaguer (Lleida), y Rosa Agustí Rubies, de Vilanova de la Sal (Lleida). Un año después, el 22 de octubre de 1849, en el vecino pueblo de Almenar la confirmaba el obispo monseñor José Domingo Costa y Borrás.

            La suya era una familia campesina de raigambre cristiana, patriarcal y trabajadora. En la casa hubo preocupación por la formación de las hijas, que se educaron en las religiosas Concepcionistas de Tremp. El matrimonio tuvo siete hijos, pero varios fallecieron prematuramente.

Sin duda, el gran dolor infantil de Manuela es la muerte de su madre cuando ella cuenta apenas seis años. Desde ese momento crecerá bajo la protección de sus hermanas Inés y Rosa. El padre se preocupa además de su orientación espiritual y la encomienda a un sacerdote para que la guíe cristianamente.

Las primeras vivencias de fe de Manuela nacen en la familia y en la parroquia, en la cual, a imitación de sus hermanas, participa activamente. Tanto que en 1871, junto con otras chicas, es la promotora de la fundación de la Asociación de Hijas de María. La vida parroquial tuvo para ella especial importancia y toda la vida conservó su cédula de la archicofradía del Sagrado Corazón.

Cuando sus dos hermanas ingresan en las Concepcionistas de Tremp, Manuela queda al frente de la casa, cuidando de su padre y de sus dos hermanos, José y Buenaventura. Desarrollará las cualidades de administración que todo hogar requiere y que, más tarde, van a serle muy útiles en futuras fundaciones.


Ignoramos la fecha de su primera comunión. Pero el ambiente fervoroso de la casa y el ejemplo de sus hermanas hacen nacer en ella el deseo de consagrarse a Dios en la vida religiosa.

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