martes, 15 de septiembre de 2015

SOLEMNE SESIÓN DE APERTURA DE LA CAUSA DE BEATIFICACIÓN-CANONIZACIÓN DE M. ENCARNACIÓN COLOMINA

            Faltaba media hora y ya el patio del palacio episcopal de Barcelona se iba llenando de personas que se abrazaban, saludaban y compartían el gozo de ser de Nazaret. Era un día ¿especial? No, mucho más; un día histórico.
Subiendo por la escalinata llegamos al salón del Trono donde ya todo se hallaba dispuesto. Poco después,  y con el salón llenó a rebosar, entró el cardenal Mons Lluís Martínez Sistach. Con el canto L’Esperit del Senyor vindrà a nosaltres dio comienzo un acto que, aunque era en sí jurídico, venía cargado de fe. Fe emocionada, vibrante; fe agradecida.
   El Canciller de la Curia, Mons Sergi Gordo presentó el protocolo a seguir  y explicó cómo se iba a proceder. A continuación tomó la  palabra el Postulador de la Causa P. Josep M. Blanquet S.F. el cual concretaba así la figura de nuestra Cofundadora:

“La trayectoria humana, espiritual y religiosa de la M. Encarnación es la de una mujer de Dios, de intensa vida de oración, fuerte y fiel, trabajadora y sacrificada, siempre en busca de la voluntad divina, que ella leyó como una mística de lo cotidiano, de las cosas escondidas a los ojos humanos.
Era una mujer desde un punto de vista evangélico sencilla, que no buscaba necesidades superfluas,  noble  y transparente en el trato. Y valiente a la hora de defender su conciencia. No tenía miedo de los hombres, se fio plenamente de Dios caminando segura y silenciosa a lo largo de años y más años de tinieblas y oscuridad. El Señor reservó caminos difíciles e incluso paradójicos, para manifestar su voluntad sobre una joven que, con una clara vocación de consagración, no acabará de encontrar su lugar hasta unos años más tarde. Pero en ningún momento experimentó el desconcierto o la desconfianza. Como respuesta, Dios le envió un ángel ─San José Manyanet─ en quien supo descubrir el único carisma que daría sentido a su vida consagrada a Dios y al prójimo”.     


El Postulador presentó a continuación el mandato procuratorio o nombramiento y solicitó que se procediese a la apertura de la Causa con el nombramiento del Tribunal.

 El Canciller de la Curia leyó la carta de la Congregación de las Causas de los Santos en la que se concede el nihil obstat.


El sr Cardenal, que había firmado el decreto de introducción de la Causa el 10 de septiembre de 2015, procedió al nombramiento del Tribunal eclesiástico formado por el P. Ramon Domènech, OFM, Juez delegado; P. Vicente Benedito, OP, Promotor de Justicia; Sra. Chiara Rostagno, Notaria. El Cardenal, los miembros de dicho tribunal y el Postulador juraron su cargo. Transmitidos al sr Cardenal los nombres de los testigos se les dio ya cita convocando en primer lugar a M. Montserrat del Pozo, Superiora General.


Leída y firmada el acta se entregó la documentación a la notaria, tomando a continuación la palabra M. Montserrat del Pozo:

M.Encarnación Colomina, al igual que la mujer fuerte que nos describe el libro de los Proverbios, tuvo manos ágiles que no rehusaron nunca el trabajo por muy duro que fuese, y lo fue muchas veces; se alargaban sus días, cuando hasta muy tarde permanecía encendida la lámpara de su previsión para que todo estuviera en su lugar; amó la pobreza y supo administrar y acrecentar el pequeño patrimonio recibido, haciendo crecer las casas de las que fue responsable y, aún teniendo muy poco, siempre encontró la manera de compartir con quienes descubrió que lo necesitaban. 

A estas palabras, seguidas de un fuerte aplauso, continuó el Sr. Cardenal diciendo:

“Hemos iniciado un hecho eclesial muy importante. M. Encarnación siguió los caminos de Dios con la gracia de Dios y siempre guiada por san José Manyanet. Fueron caminos difíciles que siguió discerniendo constantemente y formando a sus religiosas para que fueran una familia para las familias (…) Veo aquí muchos educadores. La escuela es un elemento necesario para la transformación del mundo y este acto debe ser un estímulo para todos los educadores cristianos. ¡Gozosa y preciada vocación la de los maestros! ¡Felicidades a toda la Congregación!”                                              
                

Después de la bendición solemne entonamos gozosamente el Himno de Nazaret. Y mientras volvíamos al abrazo que expresaba tantos sentimientos, mientras por el corazón desfilaban las hermanas de Europa, Latinoamérica, Camerún, Australia, Indonesia…resonaba la afirmación: De tu ens ve tot el que és bo”



Y como bondad primigenia, como bondad forja de tantas vocaciones, se escribía para siempre el nombre de M. Encarnación en nuestros corazones.


              ¡Que fructifique tanto bien recibido!  

Barcelona, 15 de septiembre de 2015

1 comentario:

  1. ¡Qué alegría y bendición tan grande para Nazaret y para toda la Iglesia!

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