lunes, 14 de septiembre de 2015

ELLA FUE PUERTA FRANCA


Que Dios nos abra una puerta franca en su Divino Corazón.

Así se expresaba, en una carta, nuestra Cofundadora M. Encarnación. Y el Señor la escuchó y la tomó para ser esa puerta franca por la que muchas mujeres entraron un día en la Casa de Nazaret.
Allí, en Nazaret, hemos conocido y amado ese Divino Corazón al que ella se dirigía. Pero hoy nuestra mirada se vuelve a la “puerta franca” que fue esa mujer nacida en Os de Balaguer a mediados del s. XIX.
Ella es puerta que guardó el tesoro para todas sus hijas.
Ella es puerta franca, abierta, accesible. Es flecha que señala Nazaret.

Gracias, Señor, por esa puerta franca  que invita a entrar en el Hogar de Nazaret.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario