sábado, 12 de septiembre de 2015

AL QUE SE HUMILLA DIOS LO ENSALZA

Dios suele hacernos guiños para que seamos capaces de leer entre líneas su amor, su fidelidad. En nuestra historia congregacional hubo un 15 de septiembre muy importante. Ese día, del año 1905, las religiosas celebrábamos nuestro I Capítulo General. Ese día comenzábamos a elegir gobierno por nosotras mismas, a decidir cómo queríamos caminar.
Pero ese día también nuestra Cofundadora era apartada de la marcha de la Congregación. Todas lloraron, sólo ella cantó el te Deum y asumió el silencio y el anonimato tan propios de Nazaret. 
Comenzaba la última etapa de su vida. Años de paz, de silencio de oración. Así hasta su muerte...

Pero Dios tiene su propia Palabra y su propio ritmo. Hasta su sentido del humor cuando quiere indicarnos algo. La agenda de los Cardenales, ya se sabe, está siempre muy apretada. Y la fecha determinada por el Obispado de Barcelona para la apertura de la causa de Canonización de nuestra Cofundadora ha sido un 15 de septiembre. Entre uno y otro, 110 años.

A su propio ritmo Dios deja claro que Él siempre ensalza a quien por Él supo humillarse...

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